martes, 28 de junio de 2016
lunes, 20 de junio de 2016
¿ QUÉ ES LA MOTIVACIÓN?
¿QUÉ ES
LA MOTIVACIÓN?
La palabra motivación es resultado de la combinación de los
vocablos latinos motus (traducido como “movido”) y motio (que significa “movimiento”). A juzgar por el
sentido que se le atribuye al concepto desde el campo de la psicología y de la filosofía, una motivación se basa en aquellas cosas que impulsan a un
individuo a llevar a cabo ciertas acciones y a mantener firme su conducta hasta
lograr cumplir todos los objetivos planteados.
La noción, además, está asociada a la voluntad y al interés. En otras palabras, puede definirse a la
motivación como la voluntad que estimula a hacer un esfuerzo con el propósito
de alcanzar ciertas metas.
Muchos son los ejemplos que podríamos
utilizar para expresar este significado de la palabra que nos ocupa pero uno de
ellos podría ser el siguiente: “Pedro encontró en los incentivos económicos que
le ofertó su empresa la motivación necesaria para recuperar sus ganas y
esfuerzo en el trabajo”.
Cabe resaltar que la motivación implica la existencia de alguna necesidad, ya sea absoluta, relativa, de placer o de lujo. Cuando alguien está motivado, considera que aquello que lo entusiasma es imprescindible o conveniente. Por lo tanto, la motivación es el lazo que hace posible una acción en pos de satisfacer una necesidad.
En relación precisamente a cómo la necesidad influye en la motivación es interesante recalcar que existe una teoría clásica, la de la jerarquía de necesidades de Maslow, que precisamente deja patente cómo existe una estructura piramidal de aquellas que son las que contribuyen de la mejor manera a motivar a una persona en cuestión.
De
esta forma, en la cúspide de dicha pirámide estarían las necesidades llamadas
de autorrealización como pueden ser la independencia o la competencia.
El
segundo escalón estaría copado por las de estima como pueden ser el prestigio o
el reconocimiento.
En
la mitad de la estructura estarían las sociales entre las que se hallan las de
aceptación o pertenencia.
En
la cuarta posición nos encontramos con las necesidades de seguridad que son las
de seguridad como pueden ser las de estabilidad o las de evitar daños de algún
tipo. Y, finalmente, en el quinto y
último tramo de dicha pirámide se situarían las fisiológicas como son el
alimento o el vestido.
Necesidades
todas las citadas, establecidas por Maslow, que determinó que cualquiera de
ellas requiere que su escalón inferior esté cubierto para así poder activarse.
Eso
supondría que a una persona sólo le motivarían las necesidades sociales si
antes tiene ya cubiertas las de seguridad y las fisiológicas.
Existen
diversos motivos que impulsan la motivación: racionales, emocionales, egocéntricos, altruistas, de
atracción o de rechazo, entre otros.
Por
otra parte, hay que decir que desmotivación es
un término que abarca ideas contrarias a la motivación. Se define como un sentimiento o sensación marcados por la ausencia de esperanzas o
angustia a la hora de resolver obstáculos, que genera
insatisfacción y se evidencia con la disminución de la energía y la incapacidad
para experimentar entusiasmo.
La
desmotivación es una consecuencia que se considera normal en las personas que ven limitados o no
realizados sus anhelos por distintas causas. De todas formas, sus efectos
pueden ser prevenidos.
La
desmotivación se caracteriza por la existencia de pensamientos e ideas de perfil pesimista y por un estado de desesperación al que se llega tras experimentar un
intenso desánimo, que surgen a raíz de la multiplicación de
vivencias negativas (aun cuando se trata de experiencias enfrentadas por otras
personas), y por la sensación de no tener la capacidad necesaria para alcanzar
objetivos.
Por
lo tanto, la desmotivación puede generar daños importantes y ser nociva cuando aparece de forma
recurrente y prolongada en la vida de una persona y puede, incluso, llegar a
poner en riesgo su salud.
sábado, 18 de junio de 2016
viernes, 17 de junio de 2016
¿POR QUÉ ES NECESARIO HACER CAMBIOS EN NUESTRAS VIDAS?
¿POR QUÉ ES
NECESARIO HACER CAMBIOS EN NUESTRAS VIDAS?
Una tormenta terrible. El viento azota el océano y remueve sus olas convirtiéndolas en crestas amenazantes salpicadas de espuma de mar. Pero debemos ser fuertes, levantar nuestras velas y agarrar con fuerza el timón de nuestra pequeña embarcación para adaptarnos a esos movimientos. Si nos quedamos quietos presas del pánico, seguramente nos hundiremos…
Lo
sabemos, los cambios cuestan. Los cambios duelen, pero son necesarios para
nuestra evolución como personas con el fin de encontrar no solo la felicidad,
sino el sosiego y nuestra propia integridad. Resulta curioso por ejemplo que en la cultura oriental la
palabra “cambio” se represente con dos ideogramas que a su vez ilustran dos
términos: “peligro” y “oportunidad”. Realmente significativo.
LA NECESIDAD DE AFRONTAMIENTO
¿Por
qué los cambios nos producen miedo o incertidumbre? Pongamos un ejemplo. Debes
cambiar tu residencia para encontrar trabajo o, simplemente, uno mejor. El miedo a no saber si va a ser lo acertado y si el coste
emocional y personal va a valer la pena, es sin duda el principal temor hacia
ese paso determinante que habrá de cambiar nuestra vida.
Otro ejemplo. Llevas varios
años de relación con una persona, y sientes que no eres feliz. Que no es tu
lugar y que cada día que pasa te ves a ti mismo más oprimido/a. Pero sin
embargo, temes dejar a dicha persona porque al mismo tiempo no sabes cómo
enfrentarte a esa nueva vida en soledad, no sabes tampoco cómo se lo puede
tomar tu pareja. Todo cambio genera incertidumbre y
temor, tenemos la sensación de que durante un momento, “vamos a perder el
control de nuestra vida”. Y pocas cosas pueden llegar a ser más angustiantes…
Sin saber cómo, las personas caemos en una realidad
donde “lo que nos es conocido nos tranquiliza porque sabemos cómo debemos
actuar”. Es decir, estamos en una especie de zona de confort donde a
pesar de no ser plenamente felices en esta burbuja, lo que se haya fuera parece
amenazante.
Todo cambio implica una gran dosis de valor
personal. Nos obliga a adaptarnos a las nuevas condiciones del entorno, ahí
donde hemos de invertir buena parte de nuestro esfuerzo emocional y físico, a
la vez que arriesgar nuestro bienestar y seguridad.
LA VALENTÍA PERSONAL
Para ser capaces de iniciar o embarcarnos en ese
cambio que tanto deseamos pero que no nos atrevemos a propiciar, necesitamos en
primer lugar ser realistas y conscientes de nuestra situación. ¿Cómo te sientes
en estos momentos? ¿Crees que estás realizado/a personalmente? ¿Estás
en una realidad que de verdad deseas, con las personas que deseas? Cuando te
miras al espejo ¿puedes decirte a ti mismo/a que eres feliz? Es verdad
que pueden ser unas cuestiones muy determinantes, pero ahí está quizá la
naturaleza de la cuestión a indagar, ahí estará tal vez la necesidad de cambio
en algún aspecto de nuestra vida. Sea grande o pequeño.
El cambio es parte de la vida y no un obstáculo
insalvable que alguien pone a propósito en nuestro camino. Debemos ante todo
dejar a un lado todas esas ideas negativas y posibles anticipaciones, que,
seguramente, aún pondrán más espinas en nuestro sendero hacia el cambio. Porque todo miedo, es el filo de una tijera a
punto de cortar nuestras alas. Y todos tenemos derecho a volar…
Lo principal es ir exponiéndonos poco a poco a
determinadas situaciones, ahí donde podamos ir desarrollando estrategias de
afrontamiento para salir hacia adelante, e ir aprendiendo al mismo tiempo. Porque si
no nos arriesgamos no alcanzaremos nunca las aptitudes necesarias para ser
valientes. Para arriesgar y tener el control de nuestras propias vidas.
CONCLUSIÓN
El único cambio que tenemos
que hacer es crecer como personas. Todo cambio es parte de la vida, es
inevitable lo cual nos lleva ser flexibles ante ellos.
Un pequeño cambio que
hagamos traerá otros más grandes y al hacerlos estaremos liberando todo el
potencial de nuestro interior. Cada cambio influirá en el sistema de nuestra
vida, de nuestras creencias y activará los demás cambios que necesitamos hacer
para crecer y progresar en nuestras vidas.
Cuando ya nada nos asombra,
cuando todo da lo mismo, cuando nos cuesta sonreír cuando dejamos de
sorprendernos, de amar, de soñar… es porque nuestra vida está necesitando un
cambio.
domingo, 22 de mayo de 2016
¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA POSITIVA?
¿QUÉ ES LA PSICOLOGÍA POSITIVA?
La PSICOLOGÍA POSITIVA
es una disciplina de la Psicología
que viene a decirnos que la salud
emocional es algo más que la ausencia de enfermedad. En un principio, la Psicología
se centró especialmente en la Psicopatología y en el dolor emocional, y en cómo
encontrar los modos de evitarlo y superarlo, pero se olvidó de estudiar a
aquellas personas que se sienten plenas, felices y realizadas, así como todas
esas cualidades o características que hacen que una persona se sienta bien o
los factores que hacen que valga la pena vivir la vida.
La
PSICOLOGÍA POSITIVA se centra en el estudio de esas cualidades positivas y en cómo
desarrollarlas, porque no solo ayudan a vivir una vida más satisfactoria, sino
también a prevenir patologías que se
producen cuando la vida está vacía o parece no tener sentido.
Así
pues, la PSICOLOGÍA POSITIVA se dedica al estudio científico de aquello que
hace que las personas o comunidades prosperen saludablemente y lleven lo que
podemos llamar una buena vida.
Martin Seligman: el surgimiento de la
psicología positiva
La PSICOLOGÍA POSITIVA
surgió a finales de la década de los
noventa gracias a los trabajos del psicólogo Martin Seligman, fundador de esta
disciplina. Desde entonces, son muchos los estudios que se han llevado a
cabo en diversas áreas de conocimiento relacionadas con la PSICOLOGÍA POSITIVA,
como la esperanza, la felicidad, las fortalezas del carácter, los valores, las
relaciones positivas, la resiliencia, etc.
Por
supuesto, la PSICOLOGÍA POSITIVA no
ignora los problemas o los trastornos psicológicos, sino que viene a
complementar la psicología tradicional como una rama más de conocimiento y
estudio del ser humano desde una nueva perspectiva.
Una persona puede no estar deprimida ni tener ningún problema emocional
o trastorno psicológico, pero aún así puede que tampoco sea feliz. Es decir, la
ausencia de dolor no implica felicidad. Y la pregunta que se hace la
psicología positiva es precisamente esta:
¿Qué hace que
alguien sea feliz y lleve una vida plena y digna de ser vivida?
No debemos
confundir la PSICOLOGÍA POSITIVA con el “pensamiento positivo” como corriente
de autoayuda que ha dado lugar a numerosos libros. La PSICOLOGÍA POSITIVA es una rama de la Psicología y, por tanto, es una ciencia cuyas conclusiones están basadas
en estudios e investigaciones realizadas por psicólogos y no defiende que haya
que pensar en positivo en todo momento, ni negar la realidad. Hay
momentos en los que conviene tener un pensamiento algo más negativo o realista
o no ser demasiado optimista. Por ejemplo, si entras en un casino tal vez no te
convenga ser demasiado optimista respecto a tu suerte, porque puedes acabar sin
dinero. Y si eres controlador de vuelo, más vale que tampoco seas optimista en
exceso o podrías perder algún avión durante una tormenta.
¿Qué ha descubierto
la psicología positiva?
Algunos de los descubrimientos más
interesantes de la PSICOLOGÍA POSITIVA son los siguientes:
·
El modo como una persona responde cuando su pareja comparte con ella una buena noticia, está relacionado con el
compromiso en la relación, el amor y la satisfacción con la relación y es más
importante que el modo en que responden ante las malas noticias.
·
Ser feliz hace que se produzcan más cosas buenas en
la vida de una persona, porque la felicidad hace que las personas obtengan
resultados más positivos en todas las áreas de su vida y tengan también
relaciones más satisfactorias. La felicidad trae más felicidad.
·
El trabajo que una persona realiza es una fuente de
sentido y propósito en la vida, siempre y cuando estés haciendo un trabajo que
te guste y te haga sentir bien.
·
El dinero no hará que seas mucho más feliz, a no
ser que te lo gastes en los demás.
·
El mejor día de tu vida es aquél en que te sientes
competente, autónomo y conectado a otros.
·
Las actividades que te hacen feliz en pequeñas
dosis (comer, ir de compras, sexo) no hacen que te sientas más feliz a largo
plazo o a nivel general, sino tan solo durante el momento en que dura esa
experiencia. La verdadera felicidad se obtiene de las llamadas experiencias óptimas.
·
Mostrar gratitud (dándonos cuenta y apreciando las
cosas buenas que tenemos en la vida) mejora el bienestar, la satisfacción
personal y la felicidad, aumenta la autoestima, incrementa la conducta ética y
ayuda a afrontar el estrés, los traumas y la adversidad.
·
Observar a otras personas hacer buenas acciones
produce un estado llamado elevación, que te lleva a querer hacer cosas buenas a
ti también.
·
Cuantas más emociones positivas experimentes, más
tiempo vivirás y mejor.
Tomado de http://motivacion.about.com/od/psicologia_positiva/a/Que-Es-La-Psicologia-Positiva.htm
domingo, 20 de marzo de 2016
CONSEJOS PARA LLEVAR UNA VIDA ORGANIZADA
CONSEJOS PARA LLEVAR UNA VIDA ORGANIZADA
Todas las personas tienen necesidad de llevar una vida organizada. El orden da armonía y la armonía nos provee
salud. No basta con ser una persona bastante ordenada y organizada siempre hay
que estar dispuesto aprender más sobre organización.
Quizás te interesen estos consejos para llevar una vida organizada. O
quizás pienses que ya eres lo bastante organizado pero mejorar.
En todo caso ahí van algunos breves consejos para organizar tu espacio y
tu tiempo:
1.
Reduce antes de organizar. Si tienes el
armario lleno de ropa, por ejemplo, por muchos organizadores que pongas
seguirás teniendo el armario lleno de ropa. Igual pasa con tu tiempo, tus
tareas o tus proyectos. La solución: reducir, eliminar y simplificar.
Si tienes un armario con 100 prendas y te quedas con 33 y regalas las que ya no usas, ya no necesitarás un
organizador. Lo mismo pasa con la organización del tiempo: si tienes 20
cosas para hacer hoy y las reduces a solo las tres tareas más
importantes, ya no necesitarás un horario. Así que saca todo de tu armario o cajón o cualquier otro
contenedor (incluso tu horario), límpialo y vuelve a poner,
únicamente, aquellos artículos que realmente te sirven, te gustan y usas
regularmente. Deshazte de todo lo demás.
2.
Usa listas de tareas. Usa alguna
aplicación o libreta para apuntar todas las tareas que tienes pendientes, separadas
por contextos. Libera tu mente y no olvidarás nada.
3.
Escríbelo, siempre. Nuestras
mentes son algo maravilloso, pero dejan pasar cosas como un filtro. No
recordamos las cosas cuando las necesitamos recordar y continuamente las
recordamos cuando no las necesitamos. En lugar de usar tu mente como un
depósito de cosas que necesitas recordar, escríbelas. Una buena idea es llevar siempre una pequeña libreta de bolsillo a todas partes a donde
se vaya y escribir las cosas inmediatamente. Luego procesar las
ideas y las tareas en el calendario o en la lista personal de tareas, así no nos
olvidamos las cosas. Si podemos llevar con nosotros el teléfono celular a todas
partes, también podemos llevar un anotador.
4.
Mantén una bandeja de entrada y procésala. Realmente se necesitan
dos bandejas de entrada– una para la casa y otra para el trabajo. Sin embargo
mucha personas tiene más que eso. Ten una sola bandeja y pon todo lo que llega
allí. Luego, una vez al día (o una vez a la semana en la casa si lo prefieres),
procesa tu bandeja de entrada hasta vaciarla. Toma un ítem de la caja y decide
qué hacer con él, ahí mismo: tirarlo, delegarlo, archivarlo, ponerlo en tu
lista de tareas o hacerlo inmediatamente. Haz lo mismo con el siguiente ítem
hasta que tu bandeja de entrada esté vacía. No dejes estas decisiones para
después.
5.
Ten un lugar para todo. Relacionado
con el anterior consejo está aquel de tener un lugar para cada ítem en tu vida.
¿Dónde van tus llaves? Deberías tener un lugar para ellas (cerca de la puerta
es el mejor sitio) y nunca las perderás de nuevo. ¿Dónde van tus lapiceros? ¿Y
las revistas? Enseña a tus hijos a tener un lugar para cada juguete o cualquier
otro artículo en sus habitaciones (aún así, sus juguetes son en su mayoría
objetos sin hogar, pero son niños) y ese es un concepto que funciona con
adultos también: cada ítem debe tener un lugar, y si no lo
tiene, necesitamos escogerle uno. Así, si encuentras algo en tu mesa,
en tu cama o en tu escritorio, sabrás que no pertenece allí. El mismo concepto
aplica para la información: ¿Tienes un lugar dónde poner toda tu información?
Si no, usa alguna aplicación o herramienta donde puedas crear páginas para cada
tipo de información de tu vida – horarios, metas, tareas, películas para ver,
libros para leer, notas sobre proyectos, etc.
6.
Escribe tus tres
tareas más importantes y tus grandes rocas y hazlas. Escribe diariamente las tres
tareas más importantes del día y semanalmente las tareas “grandes rocas”, y
comprométete a hacerlas. Al cabo de un año habrás hecho una gran cantidad de
tareas, créeme.
1.
Haz una cosa a la vez. La multitarea
es antiproductividad (me costó tiempo comprender esto). Focalízate en lo que
haces y cuando termines, empieza con otra actividad.
2.
Hazlo ahora. La procrastinación es uno
de nuestros mayores problemas a la hora de sacar trabajo adelante y
organizarnos.
3.
Aprende a decir no. Si tenemos la
agenda apretada y seguimos diciendo sí a eventos, reuniones, cumpleaños…
nuestra vida será de todo menos organizada.
4.
Usa bien la agenda. Apunta en la
agenda citas y eventos. No uses la agenda para apuntar tus tareas.
5.
Guárdalo inmediatamente. La mayoría de
la gente tiene el hábito de poner algo en la mesa o en su escritorio con la
intención de “guardarlo luego”. Bueno, así es como las cosas se tornan
desorganizadas. En cambio, guárdalo inmediatamente, en su lugar. Sólo se tarda
unos pocos segundos, y este hábito le ahorrará un montón de tiempo de limpiar,
clasificar y ordenar luego. Cuando te veas dejando algo en cualquier parte,
para, y fuérzate a guardarlo inmediatamente. En poco tiempo, se convertirá en
algo natural.
6.
Limpia sobre la marcha. Muy
relacionado con el hábito anterior, este hábito es efectivo porque es mucho más
fácil limpiar las cosas mientras trabajas o mientras avanza el día que dejarlas
apilar y luego hacer una sesión de limpieza después. Por ejemplo, si estás
cocinando, trata de lavar los platos al irlos usando, luego limpia todo, en vez
de dejar un gran desorden. El mismo principio se aplica a todo lo que hacemos.
Si es más fácil hacerlo en pequeños pasos, más probablemente lo haremos. Si hay
un gran desorden por limpiar, más fácilmente nos intimidará o abrumará la tarea
y la dejaremos para después.
8.
Establece rutinas y sistemas. Si ya tienes
todo limpio y organizado, te podrás sentar y disfrutar del placer que ello
brinda. Ser organizado y tener un ambiente de trabajo o un hogar simplificado
es tremendamente satisfactorio. Pero el problema es que al cabo de un tiempo,
las cosas tienden a desorganizarse y revolverse otra vez. La solución:
necesitas establecer sistemas para mantener el orden. Por ejemplo, el
procesamiento de la bandeja de entrada mencionada antes es un sistema: tienes
procedimientos específicos para procesar todos los papeles entrantes, y tienes
una rutina para hacerlo (una vez al día). Todos los sistemas siguen el mismo
esquema – procedimientos específicos y una rutina que se hace a intervalos
determinados (tres veces al día, una vez al día, una vez a la semana, una vez
al mes, etc.). Es importante que identifiques los sistemas que
tienes en tu vida y los escribas para que así los puedas hacer
eficientes, simples y organizados. Desarrolla sistemas para tratar con el
papeleo y el email, con los
niños, con tus horarios, con la compra, la colada, las tareas, el ejercicio y
todo lo demás. Una vez que esos sistemas están implementados, necesitarás estar
pendiente de mantenerlos en marcha, y así tus cosas se mantendrán organizadas.
9.
Simplifica, simplifica, simplifica. Muchas de las
tareas, cosas y eventos que hay en nuestra vida no son necesarias, y no nos
acercan a lo que es más importante para nosotros. Simplifica todo lo que
puedas tu vida y será mucho más
fácil organizarte.
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